Martes 30.05.2017
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HISTORIAS

El primer año de Lonzo Ball en la NBA

Hay historias basadas en hechos pasados o futuros que no han ocurrido ni ocurrirán jamás. Hay otras que sí se basan en algo o cabe la posibilidad de que sean una certeza. La ficción. Y de eso trata la historia de hoy: una ficción sobre el primer año de Lonzo Ball en la NBA.

Foto: @UCLA_nation
Foto: @UCLA_nation
El primer año de Lonzo Ball en la NBA

Junio de 2018. La NBA está a punto de terminar con una nueva final, la cuarta consecutiva, entre Cavaliers y Warriors. De momento, ambos equipos empatan a dos la eliminatoria. Pero ese no es el objeto de esta historia. En el draft del año anterior, los Celtics, que acababan de ser finalistas de conferencia, cayendo contra los Cavs de LeBron, tuvieron la oportunidad de elegir al número uno del draft, gracias al megatraspaso que llevó en 2013 a Garnett y Pierce a Brooklyn Nets. Ahí se acordó que las primeras rondas de los Nets de los años 2014, 2016 y 2018 irían a parar a Boston, y si esto quería, podrían intercambiar sus elecciones de 2017. EL AÑO con mayúsculas. La mejor temporada de los Celtcis en mucho tiempo acabó con la primera elección del draft. La decisión estaba entre dos bases: Markelle Fultz y Lonzo Ball. Fultz jugaba con los Huskies de Washington, donde participó en 25 de los 31 partidos que jugó la universidad esa temporada, promediando 23’2 puntos, 5’7 rebotes y 5’9 asistencias por encuentro. Ball, mientras, jugó con UCLA Bruins los 36 partidos que disputó la universidad, incluyendo tres del famoso March Madness por el título universitario.

Ante las pretensiones de la familia Ball, empezando por su padre y terminando por el propio jugador, de jugar en los Lakers, que disponían de la segunda elección del draft, Boston lo dejó pasar y eligió a Markelle Fultz. Fultz acabó jugando los playoffs tras terminar los Celtics cuartos en la fase regular, pero cayó en segunda ronda. Como suplente de Thomas, Fultz jugó alrededor de 20 minutos por encuentro, a veces como titular, y sumó buenos números para su equipo con un promedio de 14 puntos, tres rebotes y seis asistencias. Ball con los Lakers no cumplió las expectativas creadas por su padre.

Con Russell e Ingram como estrellas del equipo angelino, Ball comenzó la temporada como sexto jugador. Intercambiando varias posiciones exteriores, los primeros partidos de Lonzo no fueron malos. Cumplía más con Russell como base que cuando él tenía que disponer el juego. Como escolta, Ball sumaba 15 puntos por partido. Como director del juego, se quedaba en seis u ocho puntos sumando, eso sí, seis asistencias de media.

Pasado el primer tercio de la temporada, el protagonismo de Lonzo Ball empezó a disminuir. Su padre, LaVar Ball, comenzó a discutir la decisión del entrenador angelino, Luke Walton, de no poner más minutos a su hijo. Decía que debía ser la estrella, que Lonzo era la verdadera máquina que movía el engranaje de los Lakers. Walton le aconsejó que dejara jugar a su hijo. El chico tenía 20 años y debía crecer mucho más como jugador, puesto que tenía unas condiciones propicias para ello. A esto se sumaba que los Sixers por fin contaban con Ben Simmons, que estuvo lesionado toda la temporada anterior y la prensa comparaba a uno con el otro, destacando que Simmons era la verdadera estrella que podría cambiar la NBA tras Curry y LeBron.

Al final de temporada, con los Lakers matemáticamente fuera de los playoffs por el anillo y con LaVar Ball silenciado por el equipo, Walton decidió dar más minutos a un Lonzo Ball al que se le notaba más tranquilo. Hacía pareja con Russell muchas veces y Walton notó que así su rookie rendía más, por lo que decidió preparar entrenamientos más específicos para que Ball diera lo mejor de sí mismo como escolta, sin ser el playmaker del equipo. El tiempo le dio la razón a Luke Walton y vio cómo la tranquilidad y el cambio de estilo ayudaban a un Lonzo Ball que esperaría ya a su segunda temporada en la NBA para demostrar que sí podría ser titular en los Lakers y ayudar, junto con el resto del equipo, a levantar una de las franquicias más míticas de la NBA. Y Ball se olvidó de ser mejor que Jordan para jugar al baloncesto. 

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